Somos Cyborgs // Los habitantes del post postmodernismo

Imagen tomada de worth100.com

Luego de la gran explosi贸n de la informaci贸n propiciada por Internet casi cualquier persona tiene acceso a una gran cantidad de informaci贸n. Puede manipularla, crearla, transformarla y hacer lo que se nos venga a la mente. No hay que tener una gran cantidad de conocimientos o experiencia para hacer parte de la red m谩s grande del mundo. Sin darnos cuenta estamos inmersos en esta red, bien sea por voluntad propia o porque nuestros datos han sido ingresados por alguien m谩s como entidades comerciales, amigos, instituciones estatales, entre otros.

Lo que queremos indagar aqu铆 es 驴C贸mo se ha modificado la conducta humana con la aparici贸n de tecnolog铆as web y el manejo de computadores?

Partamos desde un dicho usado por algunos hombres mayores en Colombia: 鈥淵o soy puto, liberal y macho鈥. Esto quiere decir que los hombres colombianos, influenciados por la predominante cultura machista, deben ser furibundos en su proceder, pertenecer al Partido Liberal Colombiano y ser varones, ser heterosexuales.

Seg煤n Sherry Turkle en su libro 鈥淟a vida en la pantalla鈥漑1] la construcci贸n de diversas identidades en una sola persona obedece a que la empresa de computadores Apple cre贸 una interfaz gr谩fica capaz de mostrarnos varias ventanas o trabajos realizados por el computador simult谩neamente y nosotros decidimos en cual de todas las ventanas que queremos trabajar pasaremos nuestro tiempo. As铆 podemos tener una ventana con nuestro trabajo, con el cual nos ganamos el sustento diario, otra ventana donde le escribimos un correo electr贸nico a una amiga, otra ventana donde estamos revisando los movimientos de nuestra cuenta bancaria y as铆 dividimos nuestra atenci贸n en tantas actividades como queramos.

Nuestra vida empieza a verse de muchas maneras: En una de ellas somos los estudiantes despreocupados que esperan ganarse un t铆tulo profesional sin mucho esfuerzo, en otra somos los integrantes de una banda de rock que hace amigos en todo el mundo v铆a Myspace (como The Yag茅s, por ejemplo), en una faceta diferente somos los eficientes empleados de una importante empresa y as铆 entramos en choque con la idea unificada de ser 鈥減uto, liberal y macho鈥 en todos nuestras facetas. Una interesante pregunta es c贸mo estas actividades influyen en la calidad de las relaciones que tenemos, debido a que cada nueva persona puede llevarse la impresi贸n de una sola de nuestras facetas y dicha faceta no necesariamente es la real. Aqu铆 el t茅rmino 鈥渞eal鈥 empieza a modificarse ya que real no significa veracidad, sino m谩s bien frecuencia, en el sentido de qu茅 tan frecuentemente usamos esa faceta.

Podr铆amos atribuir la poca longevidad de las relaciones actuales a que producto de la convivencia, las personas descubren otras facetas que no se mostraron en etapas iniciales de la relaci贸n. Como podemos asumir tantas facetas como queramos, sin importar lo contradictorias que parezcan, esto crea roces con las ideas que una persona tiene sobre nosotros; adem谩s si le a帽adimos que la red nos ofrece un alto grado de anonimato podr铆amos cambiar nuestra condici贸n tanto como lo queramos, por ejemplo, en una sala de Chat (www.latinchat.com) donde tenemos un espacio para intercambiar ideas con varias personas y lo 煤nico que nos identifica es el nombre que usamos podr铆a darse que una mujer utilice un nombre masculino y describa su identidad reflejando el nombre masculino que eligi贸.

En casos m谩s extremos vemos sitios web como Secondlife donde una persona elige a un personaje para vivir en su segunda vida. Dicho personaje puede realizar varias actividades como conocer otros personajes, salir de compras, comer en restaurantes, ir a un bar a conversar, etc. Somos completamente libres de crear nuestro personaje sin importar su g茅nero, creencias religiosas, apariencia f铆sica y dem谩s. Uno de los grandes atractivos de este tipo de experiencias es que nos da control sobre condiciones que en nuestra vida real no podemos modificar, como el g茅nero, para no ir m谩s lejos.

Si mezclamos el anonimato con la diversidad de identidades que podemos manejar las posibilidades son infinitas y algo de esto traspasa la pantalla para reflejarse en nuestras vidas reales.

El refinamiento de la tecnolog铆a ha invadido tanto nuestra manera de actuar que existe la posibilidad de reflejar gestos en conversaciones por Internet. Los gestos apoyan la comunicaci贸n, a veces nos hacen entender ideas que no se dicen con palabras, sino con un movimiento de manos, por ejemplo, como cerrar el pu帽o y elevar el pulgar al cielo para expresar un 鈥渂ien鈥, as铆 mismo existen emoticones.

En una t铆pica conversaci贸n de Messenger actual (para usuarios que poseen cuenta de correo en Hotmail) se intercambian dibujos e im谩genes en movimiento en vez de palabras, as铆, puedes estar escribi茅ndole a un amigo en tiempo real, es decir, que 茅l tiene la capacidad de responderte como si fuera un di谩logo cara a cara, puedes escribirle literalmente 鈥淎di贸s鈥 o si lo prefieres puedes enviarle una mano que muestra la palma agit谩ndose de lado a lado , lo que en el lenguaje universal de los signos se interpreta como despedida. Igualmente podemos enviar cualquier cantidad de im谩genes, animadas o no, de lo que se nos ocurra.

Este tipo de conversaciones hace m谩s prol铆fica una especie de 鈥渄ialecto electr贸nico鈥 donde encontramos grupos que reemplazan las letras C, Q y K por solamente la K. Podemos encontrarnos con cosas del tipo 鈥淓staba en kasa aburrido, komiendo kuanta kosa encontraba鈥. As铆 mismo contracciones que anteriormente se ve铆an en notas escritas aqu铆 son m谩s frecuentemente usadas. Por ejemplo, podemos preguntar 驴Qu茅 m谩s? con un escueto 鈥淨 + ?鈥 . Este tipo de actividades afectan el lenguaje. Podr铆amos decir que lo enriquecen y lo hacen m谩s diverso, para no entrar en juicios sobre si lo degeneran o lo favorecen.

Los grupos afines que se forman debido a estas nuevas formas de relacionarse poseen una particularidad: las fronteras f铆sicas se convierten en abstracciones, debido a que en una conversaci贸n puedo interactuar con gente ubicada a una cuadra, un kil贸metro o en un continente diferente sin que esto afecte en absoluto la comunicaci贸n. Se crean poblaciones paralelas donde en un mismo lugar conviven cientos o miles de comunidades virtuales. Dicha interacci贸n puede desembocar en dos cosas: O se afianzan las ra铆ces culturales de las personas o por el contrario se olvidan completamente. Este tipo de apreciaciones podemos verlas en expresiones como la m煤sica, donde algunos han aprovechado los medios de comunicaci贸n para mostrar al mundo tendencias influenciadas por ritmos aut贸ctonos con nuevos sonidos electr贸nicos (el caso de agrupaciones como Sidestepper o ChocquibTown) a comparaci贸n con agrupaciones como Koyi K Utho que se apropiaron de ritmos y lenguas que no les pertenecen (cantan en ingl茅s) pero que sin embargo las usan para amoldar culturas externas a sus propuestas. Lo mismo ocurre con la mentalidad de las personas que viven en estos mundos virtuales donde algunos aprovechan estos medios para crear y otros simplemente se vuelven consumidores.

Para concluir es necesario aceptar la diferencia. No debemos pensar en este cambio como algo bueno o malo sino diferente. Como sea las nuevas tecnolog铆as est谩n ampliando los l铆mites de nuestras fronteras, llev谩ndolos a lugares que anteriormente no hab铆amos habitado y como es natural nos adaptamos a estas nuevas condiciones.

Aprendemos a dejar de pensar linealmente para pensar en un manojo de ideas enlazadas entre s铆 como enlaces de un sitio web a otros. Surgen nuevas maneras de actuar, nuevos sentimientos y maneras de compartirlos. Nuevas maneras de crear y destruir. Nuevos conceptos y nuevas maneras de pensar. El 茅xito o fracaso de estas nuevas comunicaciones est谩 en lo que se puede aportar, no solo pensando en la optimizaci贸n sino tambi茅n pensando en la variedad; en c贸mo desde nuestra perspectiva vemos al mundo.

Nuestros conceptos e ideas est谩n cambiando, est谩n evolucionando e independientemente de lo que ocurra tenemos nuevas y mejores herramientas que debemos aprender a manejar, ya no contamos solo con nuestras manos para actuar, somos cyborgs, mitad humanos mitad m谩quinas, habitantes de una gran red que deben sacar el mejor partido de cada situaci贸n porque al fin y al cabo no podemos evitar adaptarnos.


Referencias

[1] TURKLE, Sherry. La vida en la pantalla: la construcci贸n de la identidad en la era de internet. Barcelona: Paidos 1997. 414 p.

1 Comentario

  1. Comentario por David Ram铆rez on 12 Junio 2008 13:40

    Encontr茅 este art铆culo sobre la comunicaci贸n en los j贸venes que puede complementar este post.

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